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Tres cables que ya no sabés de qué son. El control remoto de la tele que cambiaste en 2019. Un mouse con bolita. Dos auriculares de los que solo funciona uno. Cargadores de Nokia, de Blackberry o de aquel GPS que ya no existe. Una tablet que “algún día voy a arreglar”. Una computadora que guardaste porque todavía no recuperaste su contenido.
¿Te suena familiar?
Eso que guardamos también puede convertirse en un residuo
Los aparatos electrónicos contienen distintos materiales y componentes que no deben terminar en la basura común. Baterías de litio y determinados metales requieren un tratamiento específico para evitar riesgos y reducir su impacto ambiental.
Además, las baterías viejas o deterioradas pueden hincharse, sufrir daños y, en determinadas condiciones, generar riesgo de incendio. Por eso, acumular durante años dispositivos que ya no utilizamos tampoco es una buena alternativa.
La solución es simple: revisar, separar y darles el destino adecuado.
¿Qué vamos a hacer en Santa Bárbara?
Punto Verde Electrónico – Primavera 2026
Vamos a disponer un contenedor especial en Sector de Mantenimiento para recibir aquellos aparatos electrónicos que ya no uses pero todavía funcionen. En estos casos, te pedimos identificarlos con un rótulo que indique “FUNCIONA”.
Los equipos que estén rotos o fuera de funcionamiento podrán llevarse, como siempre, al punto de reciclaje ubicado en Mantenimiento, donde serán destinados a su correspondiente tratamiento.
¿Qué podés acercar?
Cables, cargadores, zapatillas eléctricas, controles remotos, mouse, teclados, auriculares, parlantes Bluetooth, celulares sin uso —aunque no enciendan—, tablets, notebooks, routers, módems, relojes y otros pequeños dispositivos electrónicos.
Las pilas sueltas deben entregarse separadas y dentro de un recipiente adecuado.
El desafío: una bolsa por familia
Este fin de semana, abrí esos cajones y revisá placares y estantes. Juntá en una bolsa todo lo electrónico que ya no usás y acercalo al punto correspondiente.
Probablemente te sorprenda todo lo que podés sacar de casa y, al mismo tiempo, ayudar a que tenga un destino más responsable.
